Llevo varios días leyendo este libro. Lo primero que tengo que decir es que me parece interesante las diferencias ¿ontológicas? del ser analfabeta y el alfabetizado. Estos son contrastados de manera drástica. Sin embargo, la cultura analfabeta parece retornar en el siglo XX dada la inserción de los medio electrónicos.
El alfabeto es una tecnología y esa tecnología se puso a disposición de gran parte de la humanidad a mediados del siglo XX. Antes la mayoría era analfabeta. Por mucho tiempo saber leer y escribir era sinónimo de civilización, progreso o educación y todavía lo sigue siendo. Pero esto es mucho más complejo. Con esta "educación" ser perdió una forma de vida y de entender y relacionarse con la palabra y el mundo.
McLuhan expone que el analfabeta vive en un mundo donde las palabras y el mundo tienen magia. Las palabras pierden su poder mágico o más bien se desconectan del mundo, al ser escritas. Este fenómeno ocurre gracias al medio por donde se recibe las palabras, la vista y no por el oído. Esto crea una distancia que termina también distanciando al sujeto con el mundo, la mente con la acción. En los mundos analfabetas que no saben leer ni escribir y que algunos antropólogos llaman salvajes o incivilizados, la palabra, el pensamiento y la acción están unidos. Cierta virtualización se crea con la palabra escrita y sobre todo con la palabra impresa dada la tecnología de impresión de masas como lo supuso la imprenta de Gutenberg.
McLuhan hace referencia en muchos pasajes al pensamiento del filósofo René Descartes. En el Discurso del método de Descartes el pensamiento pasa a un primer lugar y la información proveniente de los sentidos se descarta. McLuhan argumenta que esto se le ocurre gracias la tecnología de la imprenta pues la percepción visual del alfabeto fonético y la tecnología de reproducción de la imprenta tipográfica crean dicha separación sensorial con el mundo físico.
Hasta el momento la lectura parece indicar una perdida de sensibilidad al tener acceso al alfabeto visual, perdiendo un mundo interconectado, auditivo. Esto causa que ciertos órganos se estimulan más que la audición.
No obstante hoy en día tendríamos que decir que dicha brecha se ha acortado, mas bien los órganos sensoriales están constantemente en alerta y siendo estimulados simultáneamente lo visual, auditivo, háptico y olfativo.
Otra idea interesante presente en el libro es que la electricidad en nuestros días nos devuelve a la cultura del analfabeta tribal.